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EXTINCIÓN DEL DERECHO DE USO. ESPECIAL REFERENCIA A LA CONVIVENCIA DEL PROGENITOR CUSTODIO CON OTRA PERSONA (SENTENCIA 641/2018, DE 20 DE NOVIEMBRE).

El derecho de uso de la vivienda familiar se extingue por diversas causas: cambio judicial de la medida, alteración de las circunstancias que se tuvieron en cuenta para su adopción, resolución del contrato de arrendamiento, abandono o renuncia al uso, convivencia del progenitor custodio con otra persona, etc.

La doctrina que reitera la Sentencia 641/2018, de 20 de noviembre manifiesta que:

hay dos factores que eliminan el rigor de la norma cuando no existe acuerdo previo entre los cónyuges: uno, el carácter no familiar de la vivienda sobre la que se establece la medida, entendiendo que una cosa es el uso que se hace la misma vigente la relación matrimonial y otra distinta que ese uso permita calificarla de familiar si no sirve a los fines del matrimonio porque los cónyuges no cumplen con el derecho y deber propio de la relación. Otro, que el hijo no precise de la vivienda por encontrarse satisfechas las necesidades de habitación a través de otros medios; solución que requiere que la vivienda alternativa sea idónea para satisfacer el interés prevalente del menor (sentencias 671/2012, de 5 de noviembre; 284/2016, de 3 de mayo; 646/2017, de 27 de noviembre y 181/2018 de 4 abril).

El recurso de casación que conoce la sala en la sentencia comentada centra la cuestión controvertida en la determinación de los efectos que produce la convivencia de la progenitora, que tiene atribuido el uso de la vivienda familiar, junto a los hijos menores, con una nueva pareja, respecto de este derecho. La sentencia declara extinguido el derecho de uso en el momento en que se proceda a la liquidación de la sociedad de gananciales.

El recurso lo formula el Ministerio Fiscal y se funda en un único motivo por infracción del artículo 96.1 del Código Civil. Considera que en esta clase de procedimientos debe primar el interés del menor, no el patrimonial de los progenitores, y que la jurisprudencia invocada en la sentencia recurrida, sentencias 18 de noviembre de 2013 y 23 de enero de 2017, parte de un supuesto fáctico diferente al enunciado, pues atiende al carácter no familiar de la vivienda o a no ser ésta necesaria por encontrarse satisfechas sus necesidades de otro modo, y que en la sentencia 19 de enero de 2017, que se refiere a la presencia de un tercero, nueva pareja en el domicilio familiar, no se plantea como efecto del derecho de uso, sino de la prestación alimenticia establecida.

El asunto que se trae a resolver es nuevo para la Sala. La presencia de un tercero en la vivienda familiar, cuyo uso fue asignado a la esposa e hijos menores en virtud de lo dispuesto en el artículo 96 del Código Civil, fue resuelto en la Sentencia 33/2017 de 19 de enero, pero no en relación con la medida de uso, sino desde la rebaja del importe de las pensiones alimenticias de los menores, en congruencia con lo que había planteado el recurso.

Y lo que es sorprendente es que hasta esta fecha ningún recurso de casación se hubiera planteado en la forma en que se formuló éste, siendo como es un problema que no se resuelve con criterios propios de lo justo o injusto de la situación creada, sino desde una interpretación del artículo 96 CC, que ya venía avanzando la jurisprudencia desde hacía muchos años, sobre lo que es y lo que no es la vivienda familiar.

El derecho de uso de la vivienda familia existe y deja de existir en función de las circunstancias que concurren en el caso. Se confiere y se mantiene en tanto que conserve este carácter familiar, de tal forma que no es posible mantenerlos en el uso de un inmueble que no tiene el carácter de domicilio familiar, puesto que dejó de servir a los fines que determinaron la atribución del uso en el momento de la ruptura matrimonial.

Y es que la introducción de un tercero en la vivienda en manifiesta relación estable de pareja con la progenitora que se benefició del uso por habérsele asignado la custodia de los hijos cambia, como dice la sentencia, “el estatus de domicilio familiar.

Una cosa es que al amparo del derecho a la libertad personal y al libre desarrollo de la personalidad se puedan establecer nuevas relaciones de pareja con quien se estime conveniente, y otra distinta es que esta libertad se utilice en perjuicio de otros, en este caso del progenitor no custodio, copropietario junto a su ex esposa de la vivienda litigiosa. Una nueva relación de pareja tras la ruptura del matrimonio, nos dice la sentencia, “tiene evidente influencia en la pensión compensatoria, en el derecho a permanecer en la casa familiar e incluso en el interés de los hijos, desde el momento en que introduce elementos de valoración distintos de los que se tuvieron en cuenta inicialmente y que, en relación a lo que aquí se cuestiona, se deberán tener en cuenta, sin perder de vista ese interés de los hijos, que es el que sirvió de título de atribución del uso, al amparo del artículo 96 del Código Civil.

Lo que argumenta es también importante en otros aspectos, pese a que se olvide con excesiva frecuencia. Me refiero al cambio que puede producir esta nueva relación de pareja del progenitor/a custodio/a en los niños más allá del efecto que origina en la vivienda, en cuanto introduce en su vida una relación nueva, como es la pareja del progenitor custodio.

En otro orden de cosas, el interés de los hijos no puede desvincularse absolutamente del de sus padres, cuando es posible conciliarlos. “La familia no puede defender su estabilidad sobre la base de la degradación de sus integrantes”.

Reiteramos que el interés en abstracto o simplemente especulativo no es suficiente y que la misma decisión adoptada en su día por los progenitores para poner fin al matrimonio, la deben tener ahora para actuar en beneficio o interés de sus hijos respecto de la vivienda, una vez que se ha extinguido la medida inicial de uso; extinción que la sentencia, por razón de congruencia con lo resuelto en la recurrida en casación, reconduce al momento en que se liquida el régimen económico ganancial, pero que no impide que pueda ser otro referenciado a una fecha determinada, algo que dará más seguridad o certidumbre al desalojo, cuando la vivienda es privativa de uno de ellos. Las variantes son muchas. Sólo hay que activarlas.

© Seijas Quintana, José Antonio. “La vivienda familiar en los supuestos de crisis de pareja” en la Revista Abogados de Familia. Edición Especial 96. Asociación Española de Abogados de Familia.